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ENTREVISTA • Bares vacíos

“Abierta querella por el lenguaje, por la identidad”

en la novela Bares vacíos, de Martín Cristal

—por Mónica Maristain—

Sin Embargo (México), 9 de junio de 2013.

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MARTIN-CRISTAL-Bares-vacios-reed-(2012)-800pxCiudad de México, 9 jun (SinEmbargo).- Hace poco más de una década, el joven autor argentino Martín Cristal vivía en México, un país que lo inspiró para escribir su primera y celebrada novela Bares vacíos.

Editada por Colibrí, supo decir de ella el también escritor mexicano Guillermo Vega Zaragoza: “Nacido en Córdoba, Argentina, en 1972 y residente en México desde 1999, este escritor nos entrega una historia de exilio y redención personal, a partir de una entretenida trama de tintes eminentemente thrillerescos. Pero no sólo eso: es también el recuento de una abierta querella por el lenguaje, por la identidad, por el sentido de pertenencia, por la existencia misma”.

Cristal, que acaba de dar a conocer en Argentina su novela Las ostras, también es noticia porque aquella Bares vacíos ha sido reeditada por la naciente editorial neoyorquina Sudaquia, una apuesta osada que busca difundir a los nuevos autores latinoamericanos, en español y en los Estados Unidos.

“Se trata de un libro al que le tengo mucho cariño, porque fue la primera novela y también por las circunstancias en las que me tocó escribirlo. Es una historia que está muy imbricada con la experiencia de vivir en México durante un tiempo”, dice el autor en entrevista con SinEmbargo.

“Ya en la relectura, con vistas a la reedición, encontré algunas cosas que corregir, aunque la estructura y la historia aguantan y se han mantenido hasta aquí”, agrega.

La novela plantea un gran trabajo sobre el lenguaje, al explorar los modos del hablante mexicano y del argentino y hacerlos interactuar entre ellos, generando una narrativa ágil no exenta de humor e ironía.

“En vez de tratar de homologar el lenguaje latinoamericano, el libro busca marcar el matiz, la diferencia y eso siempre es un factor que resulta interesante”, explica el escritor.

“Me parece también que es una novela que tiene cierta frescura, cierta juventud y que ese encanto persiste. Guarda una relación con la frescura del narrador y las circunstancias que cuenta. Al mismo tiempo, sin ser una novela del narco, sobre todo cuando la historia se convierte en un thriller, plantea la entrada del personaje al mundo de las drogas”, expresa Cristal.

La gran carga irónica de la que hace gala el personaje central de Bares vacíos, una especie de autoescarnio que propicia una narrativa humorística, muchas veces se le vuelve en contra y da cuenta, por lo mismo, de una honestidad brutal.

“El personaje a menudo se engaña e inmediatamente descubre su engaño. En el primer capítulo, por ejemplo, dice algo y unas páginas más adelante afirma que es mentira”, dice Martín.

Que la novela salga publicada en Nueva York “es algo nuevo y sorprendente para mí. En ese sentido, tengo una gran alegría. Además del gusto que me produce formar parte de un proyecto joven como el de Sudaquia, también me da mucha curiosidad por saber qué destino tendrá en los Estados Unidos. ¿Quién la leerá, qué dirán de ella”, se pregunta Martín.

El libro ya está disponible en Amazon.com. También se consigue en las siguientes librerías de Estados Unidos: Mc Nally Jackson Bookstore, Nueva York; y Librería Universal, Miami.

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LA ESCRITURA COMO RASGO DE IDENTIDAD

–¿Por qué escribes, Martín?

–Porque a estas alturas del partido escribir y leer se han convertido en un rasgo esencial de mi identidad. Porque son mi forma de estar en el mundo. Creo que al principio escribía por curiosidad, para ver si me salía algo legible. Luego vas mostrando los textos para ver si gustan. Luego si gustan o no ya te va importando menos, después se te va yendo de a poco el afán de originalidad y al final, cuando ya te sacas todos los ropajes del escritor, la editorial importante, los premios, etcétera etcétera, lo único que importa es ese espacio en tu recinto de trabajo, cuando sencillamente escribes. Últimamente me he volcado más a la elección de temas por cuestiones afectivas y personales que puramente imaginativas.

–¿Cómo escribes?

–Tengo un trabajo para sobrevivir. No creo en becas ni en nada de eso. Así que mi disciplina es férrea porque debo equilibrar ambas cosas. Así que no escribo en mis horas de descanso, sino en mis horas de cansancio. Me gustaría poder escribir cuatro horas al día y no siempre lo puedo hacer, aunque todos los días me aseguro de hacer algo en relación con la literatura. Leer, hacer una reseña de un libro…

–¿En qué cosas te fijas ahora particularmente en torno a tu literatura?

–En el humor, en la frase, no creo en el minimalismo aunque tampoco soy barroco. Me interesa la novela como trabajo de largo aliento. Con el cuento, diría que me aburrí un poco de las estrategias del cuento clásico, que termina a menudo muy cerradito, con un clip. Ahora veo, en relación al cuento, que hay otros caminos posibles, aquellos que tienen que ver con un clima, con una atmósfera y exploro esos caminos.

–¿Qué lecturas te han impresionado últimamente?

–La novela que leí recientemente y que me voló la cabeza fue El proyecto Lázaro, de Aleksandar Hemon (editorial Océano). Obviamente me gusta mucho Roberto Bolaño, hasta que empezaron a publicar hasta la lista de la lavandería y sentí que me aguaban la limonada. Cuando murió Isidoro Blaisten (1933-2004), sacaron una colección con sus cuentos completos, me parece un escritor genial. Entre los contemporáneos me gusta mucho Hebe Uhart (Argentina, 1936). Me identifico mucho con sus cuentos por la sencillez de los temas que trata. Tiene, además, un sentido del humor espectacular y muy irónicos, a menudo aplicado a la vida cultural, con cuentos que llevan títulos como “El congreso”, “La revista literaria”, “El centro cultural”. ♦